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Pequeñas historias, cuentos, anécdotas o relatos para contar a mis nietos. Para: Laura, Elena, Carlos, Irene, Max, Enrique, Javier, Elisa, Fernando y Nicolás.
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01 marzo 2010
POST HASTE, by Colin Howard
Is it you, dear? At last! You’re late, aren’t you? I was beginning to worry. Did you post the letter?
- The letter! You can’t imagine my adventures to post that damned letter of yours! Oh! I’m terribly tired!
- What an extraordinary little husband you are, dear! You only go to post a letter and get involved in adventures! I’ll have to be careful next time and not let you have the opportunity…Ha! Ha!
- If you give me the opportunity, dear, I’ll explain to you the whole affair.
- The affair, now?
- Please, don’t talk nonsense, dear, and listen. I went with the letter to post it, you know…
- Did you do it, at last?
- Please, listen. And don’t be so anxious as it’s a long story. I went … Well, I’ve told you that. The matter is that you gave me it unstamped and I didn’t have any coppers on me, so I had to stop the first pedestrian I met and ask him to lend me threepence…
- Did you have the courage?
- Fortunately, he was one of our neighbours, but he hadn’t either.
- What did you do, then?
- Nothing. He was so polite that took me home to lend me the money and as I didn’t know the way to the Post-Office he also accompanied me, but the automatic stamp-machine was empty…
- Dear me!
- That isn’t all. I dropped your letter face downwards on the pavement and it got mud on it…
- I think you did not bother posting it, did you?
- You are wrong! As I knew your insistence about posting it I went to his home to look for a book of stamps, but it was empty, too.
- I see you weren’t able to send the letter, then.
- Yes, I was! I hurried up not to miss the last collection.
- But, haven’t you told me you failed to get a stamp?
- Please, listen. Our neighbor recommended me the only thing that could be done. I sent the letter unstamped.
- And did you send our invitation to dinner unstamped and full of mud? What an unpractical husband you are! You could have put it under the door, so simply!
- But don’t get angry, dear, the consignee will only have to pay double postage in the morning…
- Did you thank that kind neighbor at least? I wonder who he is…
- That’s the problem. At the end I remembered that he is the person whom our invitation was sent…Ji.ji, because the house of his, where I was twice, had the same address as that on the envelope of your letter… Ji, ji.
- What a stupid little husband you are! You do nothing to help me! You always do wrong things! You’re a useless little man! You are…
20 febrero 2010
THE LUNCHEON, by W. Somerset Maugham

(As the waiter might have told it)
- Well, dear, I’m tired! What did you do?
- The usual things, you know, take care of the children and keep the house clean. Did you see anything interesting?
- Well, I saw a curious couple at the restaurant.
- Were they common people to have lunch there?
- Not exactly. But not the kind of customers I’m used to meeting at work. I say, the woman was a middle aged one, smartly dressed and obviously used to the place.
- Was not the man at her level?
- I don’t know. He looked like a clever fellow, because he was speaking all the time and the lady seemed very interested in everything he said, but he was wearing old fashioned clothes and looked a little worried when he saw the delicate foods on the bill of fare, for the prices, I presume.
- Was he younger or older than the woman?
- He was a young man in his twenties.
- Then he must had been afraid of finding himself short if he couldn’t afford such a luxury restaurant. Did he look like her lover?
- No, I don’t think so! He was polite and hospitable, but not effusive.
- What did they have for lunch?
- That’s the point. She had salmon, caviar, giant asparagus, an ice-cream and coffee.
- And he?
- The poor devil ate only a mutton chop and a cup of coffee. She drank champagne but he didn’t.
- Did he drink wine?
- No, he only drank water and when they were waiting for the coffee, Dubois, the head waiter, put on the table a large basket of peaches.
- Peaches?
- Yes, they’re not in season of course and they’re very expensive.
- He won’t have given you a good tip. Will he?
- Of course not! Only three francs.
- Well, dear, what would you like to have for dinner?
- I’m not hungry. Only a mutton chop…
12 enero 2010
Miopía

El padre de mi joven compañera Mary Carmen, riojana como yo, era un viejecito afectuoso y risueño, de baja estatura y bastante miope, que se paró a saludarnos en una calle de San Sebastián. Yo iba con mi hijo que tendría entonces diez o doce años. Cambiamos unas palabras y le confirmamos que por la tarde nos iríamos a Logroño en coche toda la familia para pasar unos días. Ellos también, Mary Carmen con su hijo y sus padres, irían en
Al día siguiente, ya en Logroño, paseaba junto a la casa de mis padres por
16 diciembre 2009
Mi Primo Antonio


02 agosto 2009
ANTONINO
Quiero hacer un homenaje a mi abuelo Antonino Sáenz-Díez Moreno. Ni siquiera mi padre lo conoció, porque cuando tenía cuatro meses y seis hermanos lo mataron a traición tras una leve discusión de trabajo. Tenía cuarenta años y trabajaba como carretero en la empresa de coches de viajeros de Valluerca y Compañía, en Torrecilla en Cameros (La Rioja), de donde era natural. Había conducido durante años los coches de Villanueva, por lo que era muy conocido en Cameros. Pero aquel 16 de diciembre de 1906, frío y oscuro a las cinco de la tarde, cuando intentaba otear la carretera ascendente por la que llegaría Víctor, el mayor de sus hijos, conduciendo la diligencia, Baldomero Mena lo mató por la espalda golpeándole en la cabeza con una “madrina” de coche.
Obsesionado siempre con estos hechos, he tenido la suerte de indagar y descubrir los viejos diarios de “La Rioja” donde se reflejaban primero los sucesos luctuosos y el vergonzoso juicio que siguió después. Las primeras manifestaciones espontáneas son más fiables que los posteriores apaños. Y así en el diario en el que se daba cuenta de lo ocurrido se dice que “entre ellos no había resentimiento alguno, pero tuvieron una pequeña cuestión que pareció apaciguarse”. Para justificar lo injustificable el propio fiscal sostuvo la atenuante de no haber tenido la intención de causar un mal tan grave. Y el abogado señor Muñoz mantuvo que el hecho no constituía delito alguno por haber actuado el procesado en legítima defensa. Y hasta los peritos médicos, Cayetano Melguizo, Eduardo Orío y Félix Martínez Val, diagnosticaron que la rotura de la arteria media meníngea podía haber sido producida por otras causas y no necesariamente por el golpe asestado. Los testigos se mantuvieron firmes sin embargo en que se trató de una agresión y el Jurado afirmó la culpabilidad del procesado al que se condenó a la pena en su grado mínimo de seis años y un día de prisión mayor y 2.000 pesetas de indemnización, pues todos los juzgadores estuvieron de acuerdo en aplicar las atenuantes. 13 junio 2009
La Carta Tonta
Me disponía a patear mi tarjeta cuando recibo una nota aclaratoria diciendo que figuraron 41 puntos cuando realmente fueron 1.041 ¡Eso es otra cosa! Al menos no quedaré como un roñoso, pues se ve que he consumido moderadamente. Pero voy a prescindir de mi tarjeta para que mi Caja no se complique la vida, me premie tan generosamente y me tenga que enviar otra carta tonta.
Publicado en: "Más cuentos para sonreir", libro recopilatorio de los relatos seleccionados del II Premio Algazara de Microrrelatos de Editorial Hipálage.
01 mayo 2009
Piedras
Residía largas temporadas en el Hotel hasta que las lluvias otoñales la obligaban a volver a su casa junto al Rhin. Tenía un gesto displicente tras sus lentes diminutas que solía cambiar en una mueca que quería ser sonrisa cuando la atendían las camareras o los encargados, pero no era puntillosa ni se quejaba inútilmente. Salía un par de veces del Hotel, después de su desayuno continental y a media tarde para recorrer las callejuelas próximas al puerto y los bares estrechos, para poder observar con interés a la gente variopinta que en ellos se albergaba. Llevaba un bolso grande en bandolera que algún menguado inculto le arrebató con violencia y gracias a la intervención decisiva del director del Hotel ante la policía se abortó un conflicto serio con Alemania al devolverle casi inmediatamente su pasaporte y todas sus pertenencias menos el dinero. Pero ese altercado enojoso debió marcarla sin duda pues en días sucesivos reanudó sus salidas peligrosas con su bolso en bandolera, aunque en el Hotel se aseguraba que sólo lo llevaba lleno de piedras y se volvió a su país sin que hubieran vuelto a robárselo nunca más.

23 abril 2009
La Lectora Intermitente
Tomé en Mercat de la Guineueta el autobús de la línea 47, como todos los días, para dirigirme a la Pl Catalunya. A esa hora hasta podía sentarme y enfrascarme en mi periódico. Era la primera diversión del día y disfrutaba así del largo trayecto y casi en su término, llegando a la parada de Bruc-Còrsega, observé a una señora dispuesta a apearse. Tal vez otros días yo iría distraído con mi lectura y no habría reparado en ella. De mediana edad, con hermosos ojos azules y una figura admirable, llevaba en la mano un librito bien encuadernado y se quitaba unas gafas que aún mejoraban su atractivo.Al día siguiente repasé con la vista los viajeros y al descubrirla tuve que cambiarme dos veces de asiento para aproximarme a ella, pero cuando intentaba intuir qué tipo de lectura atraía su atención se quitó las gafas y se puso en pie para apearse en Bruc-Provença, la parada siguiente en la que lo hizo el día anterior.
El miércoles ya no desplegué el periódico y a pesar de mis argucias por acercarme conseguí únicamente cerciorarme de que leía poesía, dada la disposición de las páginas de su libro. Habíamos rebasado ya las paradas de los dos días anteriores y pensé que se le habría olvidado apearse en su sitio, pero con aplomo guardó sus gafas y se dispuso a bajar en Bruc-Aragó.
Este relato ha participado en la 3ª Edición del concurso de relatos cortos de TMB organizado por Transports Metropolitans de Barcelona.
Entrada reeditada el 26/04/2008.
26 marzo 2009
Cuatro Estrellas
Pero en los comienzos de los setenta llegó a ser problemático mantener la ocupación de sus más de cien habitaciones y la dirección decidió apostar por un cambio y democratizar el tipo de clientela por otra si no tan exclusiva no menos pudiente y consideró las posibilidades emergentes de la tercera edad, con sus constantes desplazamientos en busca de sol, diversión moderada y buena comida. El ambiente selecto que ofrecía el hotel y su historia de tantos años, con un personal muy especializado y estable, contribuiría con seguridad a lograr los objetivos.
Así, las agencias europeas ofertaron viajes para personas mayores en un ambiente de lujo y distinción y comenzaron a llegar los primeros autobuses procedentes de los aeropuertos próximos, con personas muy joviales dispuestas a disfrutar de la vida y del clima suave tan diferente del de sus países de origen.
Los salones se vieron ocupados otra vez y se animaban las tertulias y los juegos y volvieron a escucharse las músicas bailables hasta la madrugada y el bar rebosaba de alegres bebedores sonrientes y dicharacheros.Sin embargo, el uso inmoderado de las bebidas, las comidas copiosas y el consumo no recomendado de ostras y almejas o la novedad del pez espada ahumado, de alto contenido en mercurio, habían contribuido a aumentar considerablemente el trabajo del médico del hotel, e inevitablemente, cada fin de semana, se producía algún óbito, lo que acabaría generando una imagen muy negativa para los intereses de la compañía hotelera.
Había que actuar con total discreción y se dispuso un protocolo para aislar en lo posible la parte luctuosa del general ambiente festivo, por lo que una vez surgido un problema de este tipo se personaba el Médico que certificaría la defunción y se trasladaría al extinto a una habitación del piso bajo, con vestíbulo para el posible duelo, y en zona totalmente separada del paso del personal. El apuesto Jefe de Recepción, con personal de toda confianza se encargaría de disponer el traslado, así como de confortar a la viuda o allegados y proponer las ayudas de todo tipo, aunque la parte más delicada estaría por venir, pasadas las veinticuatro horas de rigor y siempre de noche, avisados oportunamente el responsable de la funeraria y el retén del cementerio. El citado señor y sus colaboradores se pasearían por los jardines esperando a que todas las luces de las habitaciones se apagaran y es cuando el desgarbado funerario haría su aparición con su motocarro y la caja. Parece mentira que no dispusiera de un vehículo más silencioso y amplio para tamaño cometido, pero esto es lo que había.
Apagadas las luces y bajo las sombras protectoras de la espesura se abría el balcón de hierro forjado y se deslizaba al finado, no sin esfuerzo, hasta el césped, introduciéndolo luego en la caja dispuesta junto a él. Después, entre todos, colocaban la caja en el motocarro y con el característico petardeo del vehículo, seguido por el “seiscientos” del Jefe de Recepción, iniciaban su fúnebre marcha hasta la morada definitiva del malogrado cliente.
26 enero 2009
Primeras filas
A pesar de los avances de los modernos tiempos a Fermín le seguía gustando el Circo y no se cansaba de acudir a las ferias de las ciudades que visitaba. Siempre había ido a los asientos altos de general, que eran un poco incómodos y hasta peligrosos para acceder a ellos, pero eran los más baratos y se disfrutaba de la vista completa de la pista. Pero un buen día su jefe, que conocía su afición, le regaló una entrada de primera fila para un circo que se anunciaba a bombo y platillo. Traía animales salvajes como atracción principal, pues apenas se ven por los costes que acarrean de transporte y manutención y suelen sustituirse por payasos no muy afortunados que entretienen y atraen a los niños. No, donde esté un buen domador que mantenga a raya con su látigo a varias fieras a la vez que se quiten otros números.Ignoraba el pobre diablo que hay que tener mucha sangre fría para sentarse impávido junto a la pista y no ser objeto de befa para los payasos poco profesionales, a los que resulta más fácil provocar la risa de la gente ridiculizando a cualquier espectador. Tuvo además la poca fortuna de elegir una indumentaria inadecuada y bastante llamativa pues se puso unos pantalones rojos y una corbata del mismo color y fue requerido por el mago ilusionista que le troceó la corbata y se la devolvió luego de color amarillo para que “no pareciera que era un pimiento”. Pero todo lo soportó con resignación hasta que anunciaron la próxima aparición de las fieras.
Siempre le sorprendía la gran cantidad de acomodadores que pulverizaban sustancias odoríferas para neutralizar las exhalaciones animales, pero a los pocos instantes de aparecer los elefantes el ambiente se hacía irrespirable pues sus emanaciones deletéreas provocaban las náuseas de la concurrencia. Pero cuando se presentaron las seis leonas y el hermoso ejemplar de león africano la gente comenzó a cambiar de color y varias señoras enjoyadas se levantaron con prisas, presas de atroces arcadas, incapaces de soportar la función ni un momento más. Los hombres, por vergüenza, mantenían el tipo con caras marcadas por el asco. Fermín ya no sería el mismo pues la repugnancia le impidió valorar la actuación de los domadores, haciendo de la función un revulsivo que le alejaría de las pistas en el futuro.
29 diciembre 2008
Tomasito
Aun estando lejos seguía unido a su Sevilla natal viendo diariamente Andalucía Televisión. Carmelita, su mujer, sevillana como él, ha mantenido el duende de la tierra y su hija mayor tiene una academia de Sevillanas.
Luego llegó la enfermedad implacable, ya muy mayor, y se fue sonriendo como había vivido.

Hace pocos días recé emocionado ante su cadáver y me llenó de ternura que se llevara en la solapa la insignia del Betis.
Yo deseo a Don Tomás Alonso Perlacia que goce allá arriba lo que nos ha hecho disfrutar a todos y se gane pronto con su gracia el puesto de contador de historias.
18 diciembre 2008
Chasquidos
Hacía poco tiempo de mi delicada operación cardiovascular en Valdecilla y comenzaba a dar cortos paseos. Ese día estábamos con mi hija Arantxa y mi nieto Fernando que entonces andaba con pasos inseguros. Mi mujer y mi hija se sentaron en un banco del parque que hay junto a su casa y yo seguía al niño, que comenzaba a alejarse con cierta celeridad, hasta que se tropezó y se cayó al suelo. Aunque yo no debía hacer movimientos bruscos todavía, me incliné para atender al niño y, de repente, sentí un chasquido que me heló la sangre. No me atrevía a levantarme pensand
o en sabe Dios qué averías se habrían producido dentro de mí. Tal vez el marcapasos… Pero recordé que yo no llevaba ese importante artilugio y además no sentía ningún dolor. ¡Qué cosa tan rara! Mi hija acudió con presteza al suponer que algo andaba mal y yo tenía sudor en la frente. Se lo conté como pude y se quedó de un aire. Instintivamente, mientras me incorporaba, metí la mano en el bolsillo del pantalón y saqué la tarjeta de plástico del autobús que se había partido por la mitad al tropezar de repente con las llaves.Nos echamos a reir y se lo contamos a mi mujer que se rió largamente con nosotros.
05 diciembre 2008
Semana Naval

Todo el mundo pensaba que reunía las condiciones. Y así, después de lograr con más o menos tretas los anhelados pases, mucha gente disfrutó de la ansiada travesía en el soberbio bergantín.
Amaneció un día oscuro y plomizo, con chubascos y vientos que obligarían a elegir prendas más propias de la zarzuela “Marina”, para protegerse de los rigores no contemplados cuando se inscribieron. Cuando subieron a bordo se fueron agrupando en la cubierta junto a la Toldilla o el Alcázar, el Combes y el Castillo, alrededor de los imponentes palos. Por cierto el palo mayor del navío medía cincuenta y cinco metros.
Pasaron la mañana admirando las maniobras, torcido el cuello de contemplar el velamen que les protegía en parte de los repetidos chaparrones que barrían la borda, limpiando las consecuencias de los mareos en cuanto el coloso hincó la proa al salir a mar abierto. Había rostros intensamente pálidos de hombres fornidos y aspectos penosos de algunas damas que habían perdido el maquillaje y con los pelos como escobas no parecían sino desear que su loca aventura acabara cuanto antes.
Lo peor era la inmovilidad y el tener que sujetarse como se pudiera para no caerse. Aunque a mediodía, bajo el Combes, comenzaban a subir fuertes olores a guiso que alimentaban los estómagos castigados por las inclemencias del tiempo. Tales olores se fueron extendiendo por todo el buque y casi todo el mundo fantaseaba sobre la suerte de asistir a una comida rusa regada con vodka, cuando de repente se distribuyeron numerosos marineros portando bolsas de plástico con lo que al parecer sería la comida a bordo, pues contenían una botella pequeña de “Agua de Solares”, un bocadillo de mortadela, chorizo o jamón y una manzana, para general decepción. Y nada más consumir el frugal almuerzo se ponía proa a Santander mientras los de popa se refugiaban como podían del frío viento que soplaba de nordeste.

Al descender a tierra, las caras un poco ajadas y las sonrisas forzadas eran elocuentes de lo que había sido una travesía inolvidable.
28 octubre 2008
Samuel
Le conocí ya mayor, pero aún mostraba la fortaleza de su complexión. Sonriente y tranquilo, nadie hubiera imaginado que, años atrás, cuando se consideraba despreciado o simplemente desatendido, se trasformaba en un huracán que lo arrollaba todo. Honrado y trabajador a carta cabal, risueño y amigo de la chanza, haría difícil suponer su repentino cambio de actitud ante una inesperada agresión.En otra ocasión, en un Centro de Salud, un médico le extendió una receta y aunque él le advirtió que no era esa la medicación que venía tomando y ante la postura intransigente del doctor, se dirigió a la farmacia y cuando allí le confirmaron que no era esa la medicina que él tomaba, volvió como una flecha a la consulta y aunque se le advirtió que estaba ocupado le replicó a la enfermera que si no salía entraría él a sacarlo y temblarían hasta los cimientos. Como a pesar de sus bravatas no acababa de salir, abrió la puerta de un empujón y pegó tal puñetazo sobre la mesa que las recetas volaron por los aires mientras asustado y pálido el médico en cuestión extendía con letra aun más ilegible la prescripción correcta que desde el principio se le había sugerido.
08 octubre 2008
Juramentos
30 septiembre 2008
La enfermedad del Abad
Si preguntaba o sugería algo obligaba a los interlocutores a hacer esfuerzos mentales para entenderle y no hacerle sufrir. Si decía “Vísperas” nadie sabía si estaba pendiente del oficio divino o pretendía suspenderlo, por lo que fue encerrándose en un mutismo doloroso y sólo se limitaba a responder.
- “¡Qué frío hace! ¿verdad?” - “¡Gélido!”
- “¿Ha apreciado Vd. el sermón del Padre Elías?” - “¡Óptimo!”
- “¿Qué opina Vd. de Irak?” - “¡Pánico!”
- “¿Qué le parece el nuevo predicador?” - “¡Lúcido!”
Épico ................céfiro .................místico ................clérigo
Éxtasis .............génesis ..............síntesis ................diócesis
Cántico .............síndico ..............tránsito ................lírico
Pórtico .............séquito ..............sánscrito ..............júbilo
Pátina ...............túnica ...............plática ..................cúpula
Órdago .............dígito ................vínculo ..................tórculo
31 julio 2008
El Viejo Zangón
Pienso que no dormía bien, ya que madrugaba tanto que se mezclaba con los dueños de los perros, que esperaban con paciencia a que hicieran sus deposiciones en la hierba del parque que hay frente a la casa. Sí, había un letrero que decía “Perros no”, pero a nadie le importaba. Quizás tuvo perros en una anterior residencia, pues charlaba con ellos y se interesaba por los animales.
Me había tropezado con él en el ascensor en varias ocasiones y había contestado a mi saludo con alguna palabra amable pero estridente, desentonada y poco inteligible, unida a una sonrisa al comentar el frío que hacía o el viento tan molesto. Pero luego, en la calle, me miraba sin conocerme y pasaba a mi lado meneando la cabeza.
Al fin pude explicarme sus paseos y vigilias. Desde muy temprano había aparecido llevando de la mano una de esas correas modernas extensibles que terminan en un perro, pero su distinguida esposa le había hecho un flaco favor. Si me hubiera pedido mi opinión le habría recomendado un perro grande, elegante, tal vez un galgo o un afgano, que armonizara con la estatura elevada de su amo. Pero le había confiado un perro diminuto, faldero, que formaba con su dueño una estampa ridícula, que se le meterá casi siempre entre sus pasos inseguros y será causa de caídas y convertirá sus paseos en una odiosa aventura. La altiva dama del poncho no podría haber mostrado mejor su desprecio por el viejo zangón.
21 julio 2008
Relatos de Tres Cantos
INVESTIGADOR
Mauro estaba exultante. Había descubierto en su Laboratorio, y consiguientemente aplicado al producto farmacéutico, el sabor más repugnante del mercado, haciendo inútil por tanto que se mantuviera fuera del alcance de los niños.
DIFERENCIAS
Ella no soportaba los ruidos producidos por la máquina de coser, la aspiradora, la centrifugadora o la impresora… Y yo aguantaba lo mismo la afeitadora, la trituradora, la motosierra o el martillo neumático.
GAVIOTAS
¡Ya te lo decía yo! ¡El viento no era normal. ¡Si me desplazaba a una velocidad endiablada…! ¡Y sin esfuerzo!. Juraría que me he dormido durante el viaje… ¡Y estoy en Tres Cantos!
CONFERENCIA
Se quedó asombrado ante las frases vertidas por el conferenciante, pero el auditorio parecía embelesado. Desde el estrado fluía sin cesar la verborrea incontenible y enigmática y escuchaba avergonzado aquella jerga sin sentido.
MADRUGÓN
¡Fiestas de Albelda! A las siete de la mañana me retiré, terminada la música, y a las ocho alegres dianas y campanas dignas de "Notre Dame" me pusieron en pie de un salto.
16 junio 2008
Homenaje a mi padre
18 mayo 2008
Tango

Quiero contarles, hermanos, cómo se pierden amigos:
Los unos porque se mueren; los otros porque se han ido
y no han dejado una huella que rescate del olvido
las eternas discusiones y las frases sin sentido.
Éstos porque ya no beben y aquéllos porque han bebido
tienen el cerebro plano y el hígado emblandecido.
Las noticias trascendentes comento sólo conmigo:
Sea el cambio de moneda o los grandes cataclismos
o la política infame o el infame terrorismo.
Sin cambio de pareceres sólo discuto conmigo,
pero estoy solo y añoro las discusiones de amigos.
Relatos ...
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